14 de noviembre de 2009

Cataplasmas, pero sin prisa

No pertenecía a ninguna ONG porque él, lo tenía muy claro, daba limosnas de balde. También se encargaba de calzar y vestir a todos los perros y gatos del pueblo que, darles de comer, hubiera sido extralimitarse, pues algo había de dejársele a la naturaleza y a sus amos, si es que los tenían. Y, sobre todas las cosas, no descuidaba su función de sumo sacerdote de los socrocios y otras cataplasmas, heredada ésta de Prudencio el Miracielos. Así que tranquilamente le veías recogiendo semillas o haciendo sus cocimientos:
-¡Qué tranquilo vives!
-No tengo prisa, ni quien me la meta.

3 comentarios:

Piel de letras dijo...

Busqué socrocios en el diccionario, pero no estaba. Imagino que vienen a ser algo así como escaramufas o fregaderas.

Zeltia dijo...

yo también he ido a buscar
socrocio (en el de la rae sí que viene)
aunque ahora tend´re que ir a buscar
escaramufa y fregadera
ésto es un sinvivir.

¿sabes qué decía mi madre cuando veía a alguien así pachorrento y tranquilo?
"terá os animais mantidos e os fillos criados"
e agora eu, cando decido repentinamente facer algo para o que outros precisan planificar,
eu repito o de miña nai:
"teño os animais mantidos, os fillos criados, e ninguén a quén darlle explicacións".
iso último é añadido meu.

:-)

Lan dijo...

Los socrocios son cataplasmas con azafrán. Siento daros tanta guerra.
Sí, Zeltia, y ya veo que prisa tampoco tienes. :-))