19 de enero de 2011

Hombre invisible

Hace frío y se sienta en un banco de la Plaza Reial. A sus pies unas pertenencias, todas las que tiene, que está harto de acarrear. Ni sentado se le relaja la cara, si acaso, se le pone más triste.
Es primera hora de la mañana y la gente pasa ligera a sus trabajos. Los turistas aún no se han levantado. Los bares abren sus puertas y los primeros clientes toman café. Los repartidores invaden con sus furgonetas lo vedado al tráfico normal. Al hombre no le mira nadie. Es invisible. ¿Qué pensará el hombre invisible de la vida?

2 comentarios:

Piel de letras dijo...

Te cuento que yo, cuando soy turista sigo igual de madrugadora.
En cuanto al señor de la banca... alguien lo miró e hizo que no se cuantos mas volteáramos a verlo.
Lo que piensa está vedado a mi conocimiento. Pero mi imaginación bien que le hace la lucha.
;-)

Lan dijo...

Hay demasiada gente así, viajando con lo que tiene. Uno siente una solidaridad inútil que se vuelve a reavivar impotente al paso del siguiente.
Demasiada gente en el mundo pasando calamidades, Piel de Letras.
Y lo peor es que creo que, la mayor parte de las veces, pagan los errores de otros.