20 de enero de 2011

Mercados

En los mercados se habla, se prueba, se palpa, se porfía, se regatea y se discute. También se trata a las personas, se bromea, se ganan afectos de cliente y, con el tiempo, hasta se hacen amistades. Los tenderos son catedráticos en las distintas ramas de la Alimentación Pura y del Tejido Exacto y, en esta universidad popular, imparten clase cada día sin que la asistencia sea obligatoria o regular, ni las enseñanzas sean regladas o convalidables. Algo humano, atento y casi artesanal que, en teoría, todos admiramos, aunque luego, como gilipollas, nos vayamos a comprar al Corte Inglés.

2 comentarios:

Piel de letras dijo...

Nos convertimos en víctimas autoinmoladas en aras de la comodidad y el consumismo.
Aunque acá entre nos. De cuando en cuando me escapo a esas universidades populares del mercado sobre ruedas.

Lan dijo...

¿A que son buenas visitas, Piel de Letras?
Uno se queda con las ganas de tener uno cerca. Pero las tiendas del barrio, con sus tenderos y tenderas de toda la vida, hacen también un buen apaño.