9 de diciembre de 2011

La emoción

Miro hacia adelante. El abrigazo ajado, gris y pesadote que, como un tonto, he aguantado tantos años se me ha caído de los hombros. De debajo, ha salido la alegría nueva y elástica de un perrillo. Casi me han dado ganas de acariciarme detrás de las orejas. El futuro es un traje gratuito, a estrenar, con zapatos de suelas intactas y blancas, de tocino, una promesa de pasos ansiosos, de caricias airosas de seda, de espacios perdidos esperando. Esta vaharada nueva ha empañado el retrovisor de mi vida. ¿Y qué le importa a nadie, si no me importa a mí?

6 comentarios:

Aldabra dijo...

buf, que difícil es decir algo de este texto, así a bote pronto, en serio...

tengo que pensar un poco.

a ver...

intuyo que es una metáfora de un cambio interior, a mejor, por supuesto.

"la alegría nueva y elástica de un perrillo" es conmovedora y puedo verla claramente.

y por supuesto me encanta el "tocino" en el texto... como que no encaja pero como que luego que sí, que queda estupendo.

y a usted, sí que le importa.

intuyo.

biquiños,

p.d.: ¡¡vaya corte como no haya dado una!!

Lan dijo...

No hay que poner tanto empeño. Ni siquiera hay que obligarse a decir algo. Pero no ha estado mal lo que has dicho, ni te has equivocado.
Bicos, Aldabra.

Piel de letras dijo...

¿Un atisbo de optimismo bajo aquel abrigazo? cielos ¡PERO QUE REQUETEBIEN!

Lan dijo...

El optimismo es el motor de la vida.
Que se lo digo yo, señora Piel de Letras.

Ángeles dijo...

Me hace falta a mí un aliento de esos, una vaharada de ilusión y novedad que empañe mi retrovisor, a ver si así me obligo a mirar hacia adelante con alegría nueva, como la del perrillo.
Gracias por las metáforas.

Lan dijo...

A veces, Ángeles, el pasado queda atrás como una muda de la mente. Porque la mente se muda también de vez en cuando.
Suele salir entonces una nueva ilusión como ese perrillo juguetón que inesperadamente nos saluda.
Gracias a ti.