26 de febrero de 2012

Imaginación de niño


Pensaba que la entrada a las entrañas de las mujeres era el escote. Esa raja apretada entre sus senos era el tope exterior de la profunda abertura que entraba a su físico más hondo. Un interior que era sin duda mucho menos estético, pero mucho más crudo y decididamente carnal en el que, si metías la mano y profundizabas, podías estar seguro de tocar sus vísceras, notar el calor de sus entrañas y sacar la mano ensangrentada. Con el tiempo supo que no era esa la cicatriz permanentemente abierta por donde parían, pero a él le hubiera gustado.

4 comentarios:

Aldabra dijo...

una imaginación delirante, jamás se me hubiera ocurrido... pero no está mal la explicación.

bqñs,

Lan dijo...

De niño no vi nunca desnuda a una mujer, ni a mi madre. Así que lo que me permitía ver el uso en el vestir de entonces (el canalillo) desató en mí una imaginación que ayer me volvió a la memoria.
Bicos

Insumisa dijo...

Mira tú, ya pintabas para pensador de lo muy profundo ¿eh?

Lan dijo...

Sí, Insumisa, ya desde niño me interesaba el tema.