28 de febrero de 2012

Llevas razón, pero vas a la cárcel


Metafóricamente hablando, dicen que se puede morir de amor, de éxito o de asco. Me gusta imaginar que la muerte –profesional, claro- del juez Garzón, ha sido de éxito. Aunque, pensándolo bien, tal vez algunos hayan deseado matarlo de asco, porque la impotencia y el ostracismo son dos de sus formas. Y seguro que tampoco han faltado los que confiando en él, como su único valedor, hayan visto en su desaparición un final por amor, por aquello del amor sublime del que se la juega por otros. Este asunto da mucho que pensar sobre la naturaleza de los seres humanos.

2 comentarios:

Aldabra dijo...

en el caso de Garzón, no puedo aventurarme a decir nada, tengo claro que estoy de su lado, aún teniendo en cuenta que pudo haber cometido ciertas irregularidades en sus funciones...

somos humanos y como tales, me parece "de justicia" (que poco pesa ya esta palabra) poner todas las acciones en una balanza y comprobar si pesan más las positivas o las negativas.

no sé, a veces, el peso de la ley (¿quién controla ese peso?) cae demasiado fuerte sobre unos dejando a otros totalmente impunes.

quiero creer, me gustaría creer en la justicia, pero no creo en ella... siempre digo "Pobre del que le toque tener que ponerse en su balanza"

biquiños,

Lan dijo...

Hay un refrán o dicho que desea al enemigo: "Que tengas muchos pleitos y los ganes."
Quien haya catado la justicia probablemente entenderá muy bien a qué me refiero.
Lo mío, sobre el juez Garzón, creo que es una intuición. Como, por otro lado, creo que nos pasa a casi todos.
Bicos.