4 de marzo de 2012

La na en tres platos


No puedo remediarlo: me descompone la nueva cocina. No comprendo por qué tiramos por la borda la experiencia de siglos cocinando, la de nuestras madres y nuestras abuelas. Hoy todo son nombres largísimos para platos brevísimos, nombres rimbombantes repletos de términos extranjeros, nombres que de no haber caído, como hemos, en el esnobismo más idiotizante, nos sonarían ridículos y serían motivo de burla. Eso sí, la cómplice publicidad que avala esos engendros, da alas a sus sesudos creadores para cobrarnos por cada simulacro de plato lo que quieren.
Y siempre la frase inicial:
- ¿Tienen reserva?
- Y ustedes, ¿tienen vergüenza?

6 comentarios:

Aldabra dijo...

pues tienes parte de razón y digo parte, porque una cosa no quita la otra... que vengas tiempos nuevos de nueva cocina no quiere decir que tengamos que olvidarnos de la cocina tradicional, que hay público para todo.

conste que yo soy de lo tradicional y donde se ponga un pulpo a la feria, con pan del país y una taza de ribeiro, que se quite el resto...

o un pedazo de empanada gallega,
o un buen marraxo

¡que jambre me está entrando!

biquiños,

Lan dijo...

Ya me conformaría yo, Aldabra, con poder comer en algún sitio, aparte de en mi casa, claro, los platos de mi infancia. Y no tener que buscar entre las piedras de tanta modernez.
Bicos.

Aldabra dijo...

¿sabes qué comí ayer?

ayer tuve que comer sola y tenía varias opciones: hacerme una buena ensalada, un plato de garbanzos con bacalao (que me había dado mi madre una tarterita) o improvisar...

al final, improvisé un buen bocata de jamón con pas de país (gallego), acompañado con un botellín de sidra ecológica ("Manzanova", y no te pongo la marca por hacer publicidad es que está muy buena, por si tienes ocasión de probarla), también tenía la opción de la cerveza (que me chifla, para más señas Voll Damm doble malta)...

en fin, soy de gustos muy muy sencillos, soy fácil de contentar ;-)

biquiños,

Lan dijo...

¡Buen provecho, Aldabra!
Y gracias por esas marcas tan buenas.
Salud.

Insumisa dijo...

Llevas razón. Una noche de esas en la que andaba de pata de perro por el centro de mi país, salí a tomar un café en pleno centro de la ciudad de la eterna primavera. Pedí un creme brulee y era muy lindo. Pequeño, chiquitito, pero lindo. Cuando rompí el caramelo que lo cubría era jericalla (como flan o natilla de leche) REBAUTIZADA, PERO CARÍSIMA!!!

Lan dijo...

Ya somos muchos, Insumisa, en la lista de los defraudados.