21 de noviembre de 2012

Hiperparásitos



Un buen parásito se siente por encima de los demás. Usa la fórmula más discreta y eficiente de la biología, una especie de delincuencia blanda. Qué rudo y trabajoso es depredar y, sobre todo, qué mal visto está, aparte de que te pones perdido. El parasitismo, sin embargo, es sinónimo de vida sofisticada y descansada. Además, y sobre todo, apenas es notorio y, por tanto, no genera odios, ni virulentas campañas vecinales. El parasitismo, a ciertos niveles, se da por sentado. Es de mal gusto mencionarlo. Y más cuando se trata de un inquilino de parásitos reales, un hiperparásito.

2 comentarios:

Aldabra dijo...

supermegaparásito... si es que estamos llegando ya a unos límites insospechados.

biquiños.

Lan dijo...

Es verdad, Aldabra. Algunos tan defendidos y otros tan indefensos.
Bicos.