12 de diciembre de 2012

La ciencia pequeña



Si te gusta el frío, madruga, camina encarado al zarzagán, pisa los senderos escarchados, afronta la cellisca, llora por la cencellada, deslúmbrate cegado por la nieve, rompe el hielo de las fuentes, admira los carámbanos colgados de las tejas.
Si no te gusta el frío, utiliza gorro y pelliza, tápate la boca y las orejas, enguántate las manos, forra de peales tus pies, enciende el fuego, come chorizo con pan y bebe vino.
Pero, en ambos casos, te recomiendo que hagas todo lo anterior, porque la ciencia pequeña de la vida puede que sea sacarle tibio calor incluso al frío.

8 comentarios:

Aldabra dijo...

hay unas palabras preciosas que dezconozco o que he oído muy poco... aquí no suele hacer fríos extremos... somos más de fuertes vientos y grandes oleajes.

biquiños,

Lan dijo...

Claro, Aldabra, cada lugar tiene su clima. Por aquí el hielo se adueña de esta época y suele hacer un frío que duele.
Bicos.

Ángeles dijo...

¿Se puede hacer todo lo que dices pero obviando el chorizo y el vino?
¿Se le puede sacar "tibio calor al frío" sin eso?

Lan dijo...

Creo que sí, Ángeles. Pero seguramente, después de pasar unas horas a la intemperie, algo habrás de comer que temple el cuerpo. ¿Tal vez un buen guiso de patatas revolconas con setas?
Que aproveche.

Ángeles dijo...

Me apunto a las patatas y las setas, pero ¿qué son patatas revolconas? No serán picantes!

Lan dijo...

No son necesariamente picantes, pero sí muy sabrosas por el abundante pimentón.
Saludos, Ángeles.

zeltia dijo...

con vino y chorizo me vale hasta el frío!

gustoume moito este texto do frío, que non frío. Para nada frío.

Lan dijo...

Sí, Zeltia, parece que al frío le van mejor las grasas y el vinazo bien tinto. Y sólo de pensarlo a uno se le pasa el aterimiento.