11 de diciembre de 2012

Algunas madrugadas

(Foto de José Luis Peña)
No descansa la vista de mirar, que no se cansa. Ni la luz se cansa de lucir, que no descansa. A la vista y la luz, que son buenas hermanas, las recoge en el campo la noche cegadora que viene a ellas despacio, a sus espacios, y les pone, a veces, un edredón de nubes gruesas para que se duerman; pero otras, las deja destapadas y las estrellas del invierno, que son puntas de diamante y de escarcha, se les vuelven punzones sacándoles escalofríos de lágrimas heladas. Y en esas madrugadas, vista y luz despiertan siempre juntas, ateridas y abrazadas.

6 comentarios:

Aldabra dijo...

un poema en toda regla.
bicos,

Lan dijo...

Eres muy amable, Aldabra.
Bicos.

Ángeles dijo...


I ♥ it

Lan dijo...

Thanks a lot.

zeltia dijo...

la vista y la luz.
Nunca las había visto como "pareja" , aunque tú dices "hermanas", pero las habrá que se gusten más la una a la otra?

creo que ya hace mucho que no he visto una madrugada de diamante y de escarcha...

Estoy de acuerdo con Aldabra.
No es la disposición de los versos lo que convierte un texto en poesía.

Lan dijo...

Pues creo, Zeltia, que son inseparables, al menos, para quien ve.
A veces, las palabras obran en el lector efecto de poesía.
Gracias.