
En estas tierras secas, polvorientas, agrietadas, amarillas y ocres, recalentadas, ásperas, de arroyos secos, con acequias sedientas y junqueras parásitas de raros humedales, en estas tierras barbadas de rastrojos, manchadas de barbechos bermejos, con tímidos atisbos de choperas verdes rompiendo lo ríspido del paisaje, los paisanos, de boina negra y cogote requemado, después de la tormenta del fin de Agosto, sólo tienen imaginación para comentario escueto, repetido y ancestral: ¡Se ha jodío el verano! Lo decían sus padres y lo dicen ellos. Sus hijos ya no lo dirán. Castilla va para paisaje.