25 de noviembre de 2011

Como a un pelele


Tenía una vieja parcelita cultivada con unos cuantos surcos de tímidos cogollos de “cuánto lo siento”, de flores mustias de “no me digas”, de avergonzadas frutas de “parece mentira” y de gruesos tubérculos de “no hay derecho”.
Pero los modernos jardineros me espetaron que olvide cultivos tan arcaicos y que, en su lugar, plante esquejes de “esto es lo que hay”, amapolas de “sin complejos”, cardos cabezones de “se hará lo que haya que hacer” y bellotas de “estoy aquí para arreglar esto”. Y, sin permiso, me han tirado la tapia del huerto y me han metido las apisonadoras. Sí.

10 comentarios:

zeltia dijo...

conmueve la metáfora.

Lohengrin dijo...

¡ Que fuerte!

Aldabra dijo...

¡¡genial!!

creo que debes buscar otro lugar donde hacer tu huerto, lejos de esos botarates que se hacen llamar jardineros cuando en realidad son destripaterrones.

biquiños,

Lan dijo...

Con metáfora, pero sin nervio, aquí yacemos, Zeltia.

Lan dijo...

¿Tú crees, Lohen?
Besos.

Lan dijo...

Aldabra, cada uno pone su huerto donde puede. Como siempre.
Bicos.

Ángeles dijo...

Y menos mal que no te han obligado a plantar cebollas "y te callas", ni pepinos "porque lo digo yo".
Pero igual cualquier día...

Lan dijo...

Los años sirven, Ángeles, para ver como las cosas se repiten y como los estilos, que uno creía olvidados para siempre, incomprensiblemente vuelven a ponerse de moda. Pero, como tú dices, puede que mañana haya más y peor. Y, me temo, que la gente joven crea que estas cosas son nuevas.

Piel de letras dijo...

Con todo y las apisonadoras, TU SABRÁS LO QUE PLANTAS EN TU HUERTO.
Hagan lo que hagan y digan lo que digan los demás.

Lan dijo...

Voy a seguir plantándolo de letras. Necesitan poca agua, se crían bien y crían entre ellas. Y a todo el mundo le resuelven la vida porque para vivir, ¿qué se necesita?
Saber las cuatro letras, doña Piel de Letras, todo el mundo lo sabe.