
Veo que el estrellato del cine, música, pasarela, deporte, espectáculo… y de todas aquellas actividades que nos entran inocentemente por los ojos y oídos, sin que tengamos que hacer ningún esfuerzo (si exceptuamos, quizás, el de no dormirnos) se dedican sin excepción a las actividades altruistas para con, como se dice ahora, los más desfavorecidos. Y, seguramente para que cunda el ejemplo, se encargan de que los medios de comunicación lo propaguen a los cuatro vientos. Y es que hoy no basta con ser rico, guapo y famoso… se impone ser solidario. ¡Gigantes de bondad, qué almas tan nobles!