
Liberar un pájaro que ha vivido enjaulado es condenarle a muerte. No saben buscar comida fuera del cebador, ni evitar a sus enemigos, ni volar libremente y, así, al poquito tiempo de ser libres, mueren de inanición y espanto. Algunos, de tan asustados, no aguantan ni minutos.
Vivimos tan absorbidos por los trabajos que bastantes jubilados recientes se enfrentan a esa sensación. ¿Qué hacer con la libertad? Los que no resuelven la cuestión suelen durar poco. No aprenden a vivir fuera de los barrotes invisibles. Gozamos robando tiempo aquí y allá, horas o días, pero tememos el poseerlo enteramente.
Vivimos tan absorbidos por los trabajos que bastantes jubilados recientes se enfrentan a esa sensación. ¿Qué hacer con la libertad? Los que no resuelven la cuestión suelen durar poco. No aprenden a vivir fuera de los barrotes invisibles. Gozamos robando tiempo aquí y allá, horas o días, pero tememos el poseerlo enteramente.